Beethoven lleva a la música el mito de Prometeo en homenaje a la Emperatriz María Teresa de Austria. Hoy 26 de marzo de 1827 fallece Beethoven.

El ballet fue estrenado el 28 de marzo de 1801 Beethoven nació el 16 de diciembre de 1770 y murió el 26 de marzo de 1827.

Detalles del evento

Cuándo

26/03/2016
de 15:45 a 15:45

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Las criaturas de Prometeo (Die Geschöpfe des Prometheus, en alemán), op. 43, es un ballet con argumento del bailarín Salvatore Viganò y música de Ludwig van Beethoven, escrito en 1801 y estrenado en el Burgtheater de Viena el 28 de marzo de 1801. La obertura forma parte del repertorio de concierto.

El texto no se conserva pero sí toda la partitura de Beethoven. El tema principal de la obertura fue utilizado correctamente también en la primera sinfonía y el del último número fue utilizado en la Sinfonía Heroica y en las 15 variaciones con fuga para piano en mi bemol mayor: Eroica-Variationen, op. 35.

En 1800, dos años antes del Testamento de Heligenstadt, Ludwing Van Beethoven concibió la música de ballet "Las Criaturas de Prometeo", para honrar a la Emperatriz María Teresa, segunda esposa de Francisco de Austria.

La base argumental de este ballet alegórico es la leyenda de Prometeo, a quien los griegos presentaban como un espíritu sublime, que refinó el género humano, a traves de las ciencias y las artes. La trama gira en torno a dos estatuas que cobran vida al influjo de la armonía, y con el nacimiento experimentan las pasiones terrenales. Prometeo las conduce al Parnaso para que Apolo, dios de las Artes, las ilumine con su sabiduría.

La partitura pertenece al primer período compositivo de Beethoven, y registra una profunda semejanza mozartiana. Consta de una Obertura, introducción y 16 cuadros. Sin embargo, sólo la Obertura tiene vida propia y es lo que generalmente se escucha en los conciertos.

El Mito de Prometeo

En la mitología griega, Prometeo (en griego antiguo Προμηθεύς, ‘previsión’, ‘prospección’) es el Titán amigo de los mortales, honrado principalmente por robar el fuego de los dioses en el tallo de una cañaheja, darlo a los hombres para su uso y posteriormente ser castigado por Zeus por este motivo.

Adoración
Como introductor del fuego e inventor del sacrificio, Prometeo es considerado el Titán protector de la civilización humana.

En Atenas, se había dedicado un altar a Prometeo en la Academia de Platón. Desde allí partía una carrera de antorchas celebrada en su honor por la ciudad, en la que ganaba el primero que alcanzaba la meta con la antorcha encendida.

Mitos
Prometeo era hijo de Jápeto y la oceánide Asia o de la también oceánide Clímene. Era hermano de Atlas, Epimeteo y Menecio, a los que superaba en astucia y engaños. No tenía miedo alguno a los dioses, y ridiculizó a Zeus y a su poca perspicacia. Sin embargo, Esquilo afirmaba en su Prometeo encadenado que era hijo de Gea o Temis. Según una versión minoritaria, el gigante Eurimedonte violó a Hera cuando esta era una niña y engendró a Prometeo, lo que causó la furia de Zeus.

Prometeo fue un gran benefactor de la humanidad. Urdió un primer engaño contra Zeus al realizar el sacrificio de un gran buey que dividió a continuación en dos partes: en una de ellas puso la piel, la carne y las vísceras, que ocultó en el vientre del buey y en la otra puso los huesos pero los cubrió de apetitosa grasa. Dejó entonces elegir a Zeus la parte que comerían los dioses. Zeus eligió la capa de grasa y se llenó de cólera cuando vio que en realidad había escogido los huesos. Desde entonces los hombres queman en los sacrificios los huesos para ofrecerlos a los dioses,y comen la carne.

Indignado por este engaño, Zeus privó a los hombres del fuego. Prometeo decidió robarlo, así que subió al monte Olimpo y lo cogió del carro de Helios o de la forja de Hefesto, y lo consiguió devolver a los hombres en el tallo de una cañaheja, que arde lentamente y resulta muy apropiado para este fin. De esta forma la humanidad pudo calentarse.

En otras versiones (notablemente, el Protágoras de Platón), Prometeo robaba las artes de Hefesto y Atenea, se llevaba también el fuego porque sin él no servían para nada, y proporcionaba de esta forma al hombre los medios con los que ganarse la vida.

Para vengarse por esta segunda ofensa, Zeus ordenó a Hefesto que hiciese una mujer de arcilla llamada Pandora. Zeus le infundió vida y la envió por medio de Hermes al hermano de Prometeo: Epimeteo, en cuya casa se encontraba la jarra que contenía todas las desgracias (plagas, dolor, pobreza, crimen, etcétera) con las que Zeus quería castigar a la humanidad. Epimeteo se casó con ella para aplacar la ira de Zeus por haberla rechazado una primera vez a causa de las advertencias de su hermano para que no aceptase ningún regalo de los dioses y quien en castigo sería encadenado. Pandora terminaría abriendo el ánfora, tal y como Zeus había previsto.

Tras vengarse así de la humanidad, Zeus se vengó también de Prometeo e hizo que lo llevaran al Cáucaso, donde fue encadenado por Hefesto con la ayuda de Bía y Cratos. Zeus envió un águila (hija de los monstruos Tifón y Equidna) para que se comiera el hígado de Prometeo. Siendo éste inmortal, su hígado volvía a regenerarse cada noche, y el águila volvía a comérselo cada día. Este castigo había de durar para siempre, pero, Heracles pasó por el lugar de cautiverio de Prometeo de camino al jardín de las Hespérides y lo liberó disparando una flecha al águila. Esta vez no le importó a Zeus que Prometeo evitase de nuevo su castigo, ya que este acto de liberación y misericordia ayudaba a la glorificación del mito de Heracles, quien era hijo de Zeus. Prometeo fue así liberado, aunque debía llevar con él un anillo unido a un trozo de la roca a la que fue encadenado.

Agradecido, Prometeo reveló a Heracles el modo de obtener las manzanas doradas de las Hespérides.

Sin embargo, en otra versión Prometeo fue liberado por Hefesto tras revelar a Zeus el destino de que si tenía un hijo con la nereida Tetis, este hijo llegaría a ser más poderoso que su padre, quien quiera que éste fuera. Por ello Zeus evitó tener a Tetis como consorte y el hijo que tuvo ésta con Peleo fue Aquiles quien, tal y como decía la profecía, llegó a ser más poderoso que su padre.

La Biblioteca mitológica recoge una versión según la cual Prometeo fue el creador de los hombres, modelándolos con barro. Prometeo se ofreció ante Zeus para cambiar su mortalidad por la inmortalidad de Quirón cuando éste fue herido accidentalmente por Heracles, lo que le produjo una herida incurable.

Relación con otras mitologías
En la mitografía, se ha relacionado a Prometeo con Loki, de la mitología nórdica, quien análogamente es un gigante más que un dios, está asociado con el fuego y es castigado a ser encadenado a una roca y atormentado por un águila.

El mito prometeico en la musica

La historia de Prometeo ha inspirado a muchos autores a lo largo de la historia para referirse a la osadía de los hombres de hacer o poseer las cosas divinas, y los románticos vieron en él un prototipo del demon o genio natural. Algunas de las obras musicales son:

Prometeo: El poema del fuego, poema orquestal de Alexander Scriabin (1910).

Prometeo, ópera de Carl Orff.

Die Geschöpfe des Prometheus, op. 43 de Ludwig van Beethoven.

Prometeo, poema sinfónico n.º 5 de Franz Liszt.

Prometeo, de Luigi Nono (1985).

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