Primo de Rivera. El filosefardismo de la Dictadura de Primo de Rivera. Hoy 16 de marzo de 1930 fallece Miguel Primo de Rivera

En 1924 se aprobó un decreto sobre concesión de la nacionalidad española a los sefarditas similar a la norma aprobada por el Gobierno de Rajoy. Miguel Primo de Rivera nació el 8 de enero de 1870 y murió el 16 de marzo de 1930.

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16/03/2016
de 12:55 a 12:55

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La indecisa situación jurídica de los sefardíes –estaban bajo la protección del Estado español pero no eran súbditos españoles- intentó ser solucionada durante la Dictadura de Primo de Rivera con la aprobación por el Directorio Militar el 20 de diciembre de 1924 de un decreto "sobre concesión de nacionalidad española por carta de naturaleza a protegidos de origen español" en el que se daba un plazo de seis años improrrogables –hasta el 31 de diciembre de 1930- para que los sefardíes –aunque en el decreto no aparecía este nombre ni el de judío o hebreo- que tuvieran el estatuto de protegidos pudieran obtener la nacionalidad española, simplemente solicitándolo de forma individual en un consulado.

En el decreto también se decía que después del 31 de diciembre de 1930 ya no se concedería ningún estatuto de protegido a las personas que no hubieran accedido a la nacionalidad española en el plazo fijado.

Pero el decreto de 1924 tuvo muy poco éxito pues sólo cuatro mil o cinco mil sefardíes se acogieron a él para pedir la nacionalidad española. Muchos no lo hicieron porque creían que ya eran españoles, y así lo entendían los gobiernos de Turquía y de los países que habían pertenecido al Imperio Otomano. Muy pocos se instalaron en España ya que los que decidieron emigrar lo hicieron a países como Francia o Alemania, donde esperaban encontrar mejores oportunidades que en España.

La política de la Dictadura sobre los sefardíes ha sido llamada por Joseph Pérez y por Gonzalo Álvarez Chillida como "filosefardismo de derechas" o "filosefardismo derechista". Este, según Pérez, habría surgido entre los militares africanistas destinados en el Protectorado Español de Marruecos que despreciaban a los "moros" y que por el contrario consideraban a los judíos sefardíes mucho mejor educados y medio españoles.

Esta idea ya fue recogida por el diplomático José Antonio de Sangroniz en su libro Marruecos publicado en 1921 y desarrollada en La expansión cultural de España de 1926 en el que adopta las posiciones de Pulido de acercamiento a los sefardíes. Por su parte el también diplomático José María Doussinague elaboró en 1930 un informe titulado Sefarditismo económico en el que afirmaba que los judíos sefardíes eran superiores a los askenazíes al tener mezclada su sangre con los castellanos y propugnaba utilizarlos como arma de penetración comercial en los Balcanes.

El diplomático y escritor Agustín de Foxá también apoyó la causa sefardita e incluso le dedicó algunos poemas, como el titulado El romance de la casa del sefardita.

Según Álvarez Chillida, el filosefardismo derechista, no sólo se explica por el apoyo de los judíos del Protectorado de Marruecos a los españoles, sino también por el proyecto panhispanista impulsado por la Dictadura, resultado de la reacción nacionalista española al desastre del 98, y que engloba lo sefardí. Se trataba pues de una forma de imperialismo cultural que, como señaló el rabino Ehrenpreis en su viaje por España de 1928, intentaba "contactar a los hispanohablantes de todo el mundo y crear por medios espirituales una gran potencia española". Uno de sus principales ideólogos fue el admirador del fascismo italiano Ernesto Giménez Caballero quien desde 1927 dirigía La Gaceta Literaria en la que aparecieron muchos artículos dedicados a los sefardíes, considerados plenamente "españoles" ya desde la Edad Media, y que gracias a su hispanismo constituían la aristocracia de los judíos.

En 1929 Giménez Caballero fue contratado por el Ministerio de Estado de la Dictadura para que pronunciara una serie de conferencias en distintas ciudades de los Balcanes dirigidas a los sefardíes, y para que valorara la situación de las comunidades visitadas. "Su informe fue enormemente negativo, denunciando que la política filosefardí en la práctica era mínima, en alguna ocasión obstaculizada por las legaciones españolas. Proponía, como siempre, desarrollar en los hechos el programa de Pulido: relaciones económicas, política cultural (muy especialmente) y nacionalizaciones". Asimismo en su afán por resaltar las afinidades entre sefardíes y españoles rodó una película muda durante el viaje titulada Los judíos de patria española y en la que propugnaba la "Reconquista espiritual" de los expulsados en 1492. En los años 30 Giménez Caballero, ya plenamente fascista, adoptará posturas abiertamente antisemitas —que ya habían aparecido en algunos artículos publicados en La Gaceta Literaria—, aunque sin olvidar su filosefardismo.

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