Freud. ¿Cuál era el criterio de Freud sobre la mujer? Hoy 6 de mayo de 1856 nace Sigmund Freud

Freud nació el 6 de mayo de 1856 y murió el 23 de septiembre de 1939.

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06/05/2016
de 12:40 a 12:40

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Freud estudió, primero y principalmente, el desarrollo de la sexualidad infantil en el varón. Para él, el sexo “standard” era el masculino. Después atribuyó a la mujer el mismo desarrollo hasta el momento en que la niña se da cuenta por primera vez de la diferencia anatómica entre los sexos, reconocimiento que, según él, generalmente ocurre a los tres o cuatro años de edad.

Dice que la niña reacciona siempre a este descubrimiento con un sentimiento inmediato de envidia, deseando tener ella misma un genital masculino, sintiéndose inferior y despreciando a su propio sexo. La interpretación que ella encuentra a su falta de pene es la de haber sufrido una mutilación genital. Este proceso psicológico sería independiente del ambiente social de la niña. Pasada la primera desilusión, la niña llega, sólo paulatinamente y a través de muchos conflictos, a reconciliarse con su propio sexo, pero generalmente subsiste durante toda su vida cierto resentimiento por su femineidad.

Además, su falta de pene, que considera casi una inferioridad orgánica, tiene tal vez como consecuencia una inferioridad en el plano psicológico, cultural y moral. Pero como existen rasgos de los dos sexos tanto en el hombre como en la mujer (concepto de la bisexualidad), esta inferioridad no estaría en oposición con las dotes afectivas e intelectuales de determinadas mujeres superiores, porque su capacidad sería sencillamente una manifestación de tendencias masculinas en ellas. Toda esta situación de inferioridad sería consecuencia del desarrollo psicobiológico de la mujer y así, hasta cierto punto, independiente de su ambiente familiar y cultural.

Este concepto fue aceptado por todos los primeros colaboradores de Freud. Para muchos psicoanalistas sigue en evidencia aún en la actualidad. Sin embargo, no es casual que hayan sido principalmente psicoanalistas mujeres, menores que Freud en varios decenios, quienes hayan descubierto el carácter defensivo de la envidia del pene. Primeramente fue Karen Horney, que investigó este tema profundamente, aunque con cierto matiz polémico. Después Melanie Klein y su escuela, al estudiar las vivencias psicológicas del primer año de vida, y basándose en el concepto de fantasía inconsciente, logró demostrar cómo, tanto la niña como el varón, reaccionan prácticamente desde el principio de su vida de acuerdo con su sexo y su biología.

Pero Melanie Klein y otras analistas mujeres podían profundizar en la psicología femenina más allá de lo que le fue posible a Freud, gracias a él y a sus geniales descubrimientos, y, además, porque ya pertenecían a otra época. Ya no estaban coartadas por el prejuicio de la inferioridad de la mujer, ni ellas, ni las enfermas que ellas estudiaban.

Como dije antes, Freud se preocupó principalmente por la investigación de la evolución masculina. Encontró que era más difícil estudiar a la mujer.

Sostiene en “Una teoría sexual” (v. Ind. Bibl.) que ella es mas “misteriosa e insincera”.

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Sigmund Freud y las mujeres
Posted by integ905 on Nov - 29 - 2012

En Mayo de 2006 se cumplió el 150 aniversario del nacimiento de Sigmund Freud, en Freiberg (hoy Checoslovaquia, antigua Moravia), y el 67 de su muerte a los 83 años. Como breve reseña ya que no vamos a dedicarle tiempo ni espacio a su biografía ni a su obra, diremos que fue el tercer hijo de un traficante de lanas judío, 20 años mayor que su madre y el primero de los siete del segundo matrimonio. Su curiosidad por encontrar respuestas a su entorno surgió en el núcleo de su particular familia. La cultura victoriana de la época y su educación judía donde una de las plegarias de todo buen judío era “gracias, OH! Señor por no haberme creado mujer” influyeron en gran parte en sus teoría y estas por ende afectaron a las mujeres no sólo de su época sino de generaciones futuras.

Continua la controversia en cuanto a sus teorías las cuales han sido tanto idolatradas como rechazadas por distintos autores y seguidores. Se le ha considerado como un farsante aprovechado y mentiroso en perpetua lucha contra los celos y la envidia y como un genio único y revolucionario. Él se consideraba tan sólo un explorador de doctrinas y teorías.

Su énfasis en la teoría de la sexualidad estaba fundado y provocado por las pautas de la sociedad patriarcal y machista en la que se movía y en la cual se intentaba evitar cualquier tema referente al sexo. Su teoría manifestaba la inferioridad femenina, predeterminada por la ausencia del órgano genital masculino. Lo que el llamó “envidia del pene” se hacía patente a través de la represión de los instintos sexuales, base según él de toda neurosis histérica (la histeria sería el resultado de una experiencia traumática basada en un deseo sexual inaceptable).

De su teoría psicoanalítica y de su dogmática afirmación del determinismo sexual que hacía de la mujer un ser inacabado y de las aportaciones de algunas mujeres psicoanalistas, nacen los movimientos que profundizan en la psicología femenina. El concepto de psicoanálisis de la feminidad y la teoría del desarrollo se convierten en un cimiento para la revolución sexual y lucha por derechos humanos hasta ahora solo inherentes al hombre.

¿Pensaba Freud que las mujeres eran seres inacabados e infantiles como su teoría indica? No nos cabe la menor duda, pues dedicó parte de su vida a establecer y perfeccionar su teoría del desarrollo y a explicar como la mujer sublimaba sus deficiencias fálicas. Sin embargo, su admiración por ellas fue también evidente siendo su primer objeto de amor su madre a la que necesitaba y pedía atención y cuidados continuos. Más adelante, su vida profesional se llena de mujeres, no sólo como pacientes en su sofá psicoanalítico sino como amigas y consejeras.

Freud entendía a sus mujeres pacientes y compartía conocimientos con sus amigas, sin embargo, y para su infelicidad, no pudo comprender a la mujer más importante de su vida, su mujer Martha. Con ella se caso a los 26 años después de cuatro años de una relación pasional a través de cartas en las que en ocasiones le confesaba su inhabilidad de aceptarla como era y su resistencia a pedirle que cambiase por pensar que no tenía derecho a exigir un cambio. Más adelante llega a la conclusión que las mujeres no son dadas a los cambios y que existen para servir y satisfacer las necesidades del hombre. Su mujer decide callar y reprimir su frustración e indefensión social, perdiendo el interés pasional que habían mantenido por carta

Son muchas las mujeres que podríamos nombrar en la larga lista de sus pacientes, siendo Anna O la primera de ellas y a la primera a quien Freud diagnosticó una neurosis histérica, seguida por su esposa Martha y cuñada Minna y sus pacientes Emma, Lucy, Elizabeth, Dora, Katharine, María Bonaparte (que más tarde llegó a ser una gran psicoanalista), y otras, sin el apoyo de las cuales no podría haber formulado sus teorías.

A todas trató de ayudar a encontrar una salida para sus neurosis haciéndoles conscientes de la necesidad de dedicarse más a ellas mismas. Su admiración por las mujeres se mostraba evidente al dedicarles tiempo y respeto, escuchándolas e intentando ayudarlas a tener una vida más satisfactoria. Una contradicción más en su vida fue su hija Ana por quien sentía respeto y admiración y a quien sin embargo no permitió estudiar medicina por ser mujer.

Resulta difícil comprender el porqué aconsejaba y prescribía a las mujeres que se dieran a si mismas y sin embargo mantenía que la mujer estaba predestinada biológicamente a servir al hombre sin el cual, decía él, no podría vivir (atribuía la ansiedad sufrida por las mujeres como la manifestación del miedo a perder al hombre).

Se oponía a la emancipación de la mujer aduciendo que sus códigos morales eran de valor inferior a los de los hombres y que estaban dominadas por sus funciones reproductivas. Freud escribe que “la mujer se opone al cambio y que recibe pasivamente sin añadir nada” y en su teoría de la sexualidad establece que “el hombre es anatómicamente superior por lo que la mujer siente envidia del pene del hombre realizándose solo al tener un hijo varón”. Con ello niega que la mujer pueda cambiar sus códigos morales, los cuales siempre permanecerán inferiores a los del hombre y afirma que su finalidad en la vida es la función reproductiva sin la cual no podría tener el hijo varón con el cual sublimar su carencia fálica.

La cultura victoriana de la época y su educación y cultura contribuyeron a que Freud considerase a la mujer como un elemento inferior de la especie. Las veía como muñecas que existían sólo en virtud del amor masculino, para querer y servir al hombre y que se interesaban menos que el hombre en la sociedad, siendo su capacidad de sublimación menor. Si la sociedad de su tiempo negaba educación e independencia a la mujer y les prevenía de alcanzar sus potencialidades y los intereses e ideales que les hubiera permitido alcanzar su madurez. ¿Por qué pues se rodea Freud de mujeres?

Su actitud hacia la mujer se puede catalogar de rancia y pasada de moda. Sólo la ve en términos de su relación con el hombre y en todas ellas observa problemas sexuales causados por represión sexual y por bloqueo del crecimiento emocional de un YO incompleto e inmaduro biológicamente mermado.

Esta determinación biológica auguraba a la mujer una insatisfacción constante y una frustración basada en la certidumbre de no poder igualarse con el hombre, ya que ni siquiera un hijo varón le devolvería el pene con el cual no nació. La teoría de Freud aunque proclamase la revolución y libertad sexual limitó claramente el avance de las mujeres de aquella época.

Desafortunadamente estas teorías fueron compartidas por muchos de sus seguidores entre ellos Lacan quien pensaba claramente que la mujer no adquiría los mismos valores morales que el hombre. Su teoría de la castración defiende la envidia del pene freudiano aunque está basada más en etapas de adquisición del lenguaje y proceso. Lacan justifica el odio que sienten las hijas por las madres y dice que éstas las “arrojan a un mundo con herramientas deficientes para socializarse como los hombres”. Alude a las diferencias anatómicas que hacen que el varón adquiera los privilegios fálicos.

La teoría moral de Kohlberg afecta de una manera muy profunda a las mujeres del siglo XX. Kohlberg, basándose en Freud, teoriza que las mujeres se bloquean a niveles de desarrollo moral inferiores por su rigidez mental y por la manera tan inmadura de resolver sus problemas.

Sin embargo, otros seguidores como Adler y Horney piensan que la identidad de género y la conducta y orientación sexual es el resultado de las experiencias y no de la biología. Horney dice que la falta de pene o “la envidia de pene” freudiana no condiciona a las mujeres a sentirse inferiores sino que es la sociedad la que lo hace por su tenacidad en empoderar al hombre y limitar a la mujer. Estima que la inferioridad de la mujer le viene por la subordinación social y no por la castración fálica por lo que en el momento que la mujer se considere igual al hombre, la sociedad dejara de ejercer poder alguno sobre ella.

En contra de la opinión de Freud que dice que la mujer nace con una predisposición a la neurosis por su sentido de “discapacidad” originada por la falta de pene, Adler dice que el hombre y la mujer son iguales y nacen con la misma indefensión y que el patriarcalismo suprime los intentos de la mujer de sobreponerse a la indefensión infantil. La identidad de género y la conducta que el género origina, aduce, eran la consecuencia de las experiencias tanto para los hombres como para las mujeres y que si las mujeres padecían neurosis histéricas éstas no se debían a deficiencias de género sino a la oposición de la sociedad patriarcal a que superasen sus instintos infantiles.

La teoría freudiana ayudó y sigue ayudando a muchas mujeres y hombres y nuestra cultura se ha visto enriquecida por ello. Freud siempre necesitó a las mujeres, las ensalzó y las trató, las entendió y comprendió y sin embargo las limitó con su teoría. No obstante, empujó a la mujer a liberarse sexualmente para evitar las histerias neuróticas producidas por “la envidia del pene” y la represión sexual.

No podemos negar que aunque su teoría pudo paralizar en cierta manera la evolución de la mujer del siglo XIX también participó al fortalecimiento del feminismo el cual criticó el énfasis freudiano del falocentrismo y el descuido de la sexualidad femenina.

Aunque su teoría ha dado mucho que hablar por considerar a la mujer inferior al hombre, le tenemos que agradecer el impulso que dio a los movimientos feministas donde lo femenino deja de estar condenado a ser conceptualizado como una sustitución de una masculinidad previa.

Teorías que provocan indignación y controversia por mucho que nos solivianten y que nos hagan discutir son también responsables por elevar el proceso mental a niveles de pensamiento superior y, en su afán de esclarecimiento, a un cambio en la sociedad. Así la teoría freudiana nos llevo a la solidificación de los movimientos reivindicadores de la igualdad entre los sexos y de la emancipación sexual, espiritual e intelectual de la mujer.

Movimientos posteriores se preocuparon de la autonomía, derechos, libertades, independencia, tolerancia, cooperación y diversidad de la mujer en la sociedad intentando dejar de ser injusta con las mujeres y rechazando la relación, antes predeterminada, entre la biología y la condición social y humana.
Nota: Después de conocer a Martha (1882) estuvieron separados 4 años manteniendo la relación a través de 900 cartas pasionales. La pasión desaparece al casarse. El sabe que Martha no se siente cómoda , que tiene un carácter poco dócil y difícil de ser moldeado. La quiere hacer a imagen y semejanza suya pero no puede y al mismo tiempo escribe:”al ser amado no se le puede convertir en un muñeco sino en una compañera” “pero si no hay nada que cambiar, la relación se vuelve aburrida”. Martha se dedica a él y a sus hijos pero siempre callada con sus sueños de compartir su vida con un igual quebrados.

Odette Terol Levy

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