Mahler. Hoy 18 de mayo de 1911 fallece Mahler. Sinfonía nº 2 "Resurrección". La "Segunda" de Mahler una de las obras más emocionantes e intensas de la historia de la música.

Estreno mundial (sólo los tres primeros movimientos) 4 de marzo de 1895 en Berlín con la Orquesta Filarmónica de Berlín dirigida por el compositor. Estreno mundial (completo): 13 de diciembre de 1895 en Berlín dirigida por el compositor. Extracto de "Historia de la Sinfonía" de Pedro Beltrán. Ediciones CAM. Diciembre de 1987.

Detalles del evento

Cuándo

18/05/2015
de 03:00 a 03:00

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“Bulow está aquí, asisto a todos sus conciertos. Coquetea conmigo. Me alarga desde su pupitre, la partitura de cada obra nueva, a fin de que yo pueda seguirla durante la ejecución. A veces me dirige la palabra desde lo alto del escenario… Sin embargo no he logrado hacerle ejecutar una de mis obras. El día en que le interpreté mi Totenfeier cayó en un estado de excitación nerviosa, declarando mientras gesticulaba como un loco, que en comparación Tristán era una sinfonía de Haydn. Como verás, tengo que creer que o bien mis obras no valen para nada o bien… Completa la frase tú mismo. Por mi parte tengo más que suficiente”. (Carta a Fritz Lohr Diciembre 1891).

El Totenfeier (funeral) constituye el primer movimiento de la “Sinfonía nº2”. Según el autor es “la oración fúnebre al héroe imaginario que gritaba en el último movimiento de la ‘Primera Sinfonía’”. La música es agresiva, Una orquesta amplísima sacude nuestros sentidos que se enfrentan a algo revolucionario. Oleadas de sonoridad nos invaden. Violentos timbales y grandiosos acordes de la totalidad de la orquesta parecen y revelarnos que tras la muerte hay un triunfo. Será la “Resurrección” del último movimiento que ya se anuncia.

Como si fuera un movimiento más Mahler obligó a una pausa de cinco minutos tras el Totenfeier. Es absolutamente indispensable para recuperar la conciencia de la realidad y afrontar el resto de esta obra monumental:
“Debe seguir una pausa de, por lo menos, cinco minutos… Después del primer movimiento el segundo no es un contraste, sino excrecencia. Yo soy el responsable y no el oyente… Mientras que el primero, tercero, cuarto y quinto movimientos están estrechamente ligados desde el doble punto de vista de la temática y de la atmósfera, el segundo está aislado e interrumpe en cierto modo el curso implacable de los acontecimientos (25 de marzo de 1903).

Tras la tensión del primer movimiento el segundo constituye un alivio para el oyente confirmado por la indicación “Gemanchchlich” (confortable). El melodioso refinamiento del estilo pastoral del andante es típicamente mahleriano.
Para la composición del Scherzo Mahler utiliza la melodía de su canción del Wunderhorn “Des Antonius von Padua Fischpredigt” (La predicación de San Antonio a los peces). Mahler explica que el movimiento significa la sordera del mundo hacia la llamada de Dios.
Sin interrupción la contralto entona el breve Urlicht (Luz eterna, cuarto movimiento):
¡Oh pequeña rosa roja!
¡El hombre yace en la mayor miseria!
¡El hombre yace en la mayor aflicción!
Mejor quisiera estar en los cielos
Llegaba a un ancho camino,
Cuando apareció un ángel que quiso arrojarme de allí
¡Oh no! Me negué a que lo hicieran
¡Yo soy de Dios y quiero volver a Él
el amado Dios, el amado Dios me dará una
luz que me guiará hasta la vida y la paz eterna!
“Había buscado en toda la literatura mundial, incluida la Biblia, tratando de encontrar la palabra redentora… Entonces murió Bulow, y yo asistí a un servicio religioso conmemorativo. El estado de ánimo en el que me encontraba allí, pensando en el difunto, correspondía exactamente a aquel de la obra que me preocupaba de modo incesante. En ese momento el coro entonó la coral de Klopstoch “Resurrección”. Me estremecí como ante un relámpago; todo era hora, límpido, evidente. El artista vive esperando ese relámpago; es su Anunciación. Me quedaba traspasar a música esta experiencia. Y sin embargo, si no hubiera llevado ya esta obra dentro de mí, ¿cómo hubiera podido vivirla? (17 de febrero de 1897).

Un largo y dramático episodio orquestal precede al coro de Klopstoch que da nombre a la sinfonía. Llamada de las trompas, orquesta lejana, trinos de violines, timbales amenazadores, coral del Dies Irae, motivo de la resurrección… Las tumbas se abren, las criaturas surgen de la tierra, gritando y rechinándoles los dientes. Desfilan, mendigos y ricos, pueblos y reyes, miembros de la Iglesia…
Finalmente aparece el ansiado coro:
Resucitaréis, si resucitaréis
Cenizas mías, después de un corto descanso.
¡Vida inmortal! ¡Vida inmortal!
Te la dará el que te llama, el que te llama.
Para florecer has sido sembrado
El señor de la cosecha surge
Y nos recoge como si fuéramos haces
Que muriera.
¡Oh cree corazón mío, cree…!
Nada perderás.
Tuyo; es tuyo, si, tuyo cuanto has anhelado.
Tuyo, lo que has amado; por lo que has luchado
¡Oh, cree: no habrás nacido en vano!
Lo que ha sido creado, debe perecer;
Lo que ha muerto resucitará.
¡Deja de temblar!
Prepárate. ¡Disponte a vivir!
¡Oh dolor! Tú, que todo lo sometes,
Estas ahora sometida.
Con alas que he conquistado
En ardientes impulsos de amor
Me remontaré hacia la luz
Que ningún ojo mortal ha contemplado.
Con las alas que he conquistado me remontaré, etc.
Moriré para vivir después, etc.
Resucitarás, si resucitarás
Tú, mi corazón. En un instante.
Lo que has sufrido, etc.
Hasta Dios, hasta Dios, hasta Dios
Te ha de llevar.

La electrificación recorre todos los miembros del oyente concentrado. Dios, Dios, Dios, la resurrección, he alcanzado la redención. Luego sólo queda llorar durante mucho, muchísimo tiempo. Después un descanso porque toda música sonará superflua en comparación con esta.

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